sábado, 24 de julio de 2010

Chicago's Night

Las luces de los rascacielos en la fría noche de la metrópoli relucían, emitiendo una luz que podría resultar casi cegadora para los transeúntes.

Mr. Davenport apuraba las últimas gotas de Whisky que quedaban en su cristalina copa. Llevaba toda la tarde pensando, reflexionando consigo mismo, su cabeza daba vueltas.
Salió a la calle, donde reinaba, una vez más, el frío. Las luces ocultaban con su resplendor la luz de las estrellas. Del oscuro cielo sólo se distinguía, con dificultad, la Luna. La Luna que, por más casualidades, presentaba un aspecto absolutamente esférico.

Comenzó a llover.

Apresurado por la lluvia y afectado por los efectos del alcohol, consiguió llegar a uno de aquellos rascacielos.
Con la prisa que tanto le caracterizaba consiguió ascender hasta la azotea. La lluvia golpeaba con furia la estancia, sin piedad de aquel curioso individuo de gabardina gris.

-Adiós- Acertó a susurrar al vacío de las calles.

Tan sólo la Luna tuvo la piedad, o la paciencia, de ver a aquel puñado huesos precipitarse desde el piso nº30.

Álvaro.

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