lunes, 3 de enero de 2011

Divagaciones y desvaríos

Él caminaba sólo por la empedrada cuesta de la Calle 16, rodeando las hileras de cipreses, cuyas sombras desvanecían el brillo oculto del pueblo, sumergido en una confusión amasada de miedo y desasimiento "dejar o ser dejado", pensaban sus atormentados ciudadanos.

Empañado por la psicología unamuniana, aquel desaliñado individuo atravesaba los caminos metafísicos del miedo, sin saber que toda la raza humana dependía de él.

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