lunes, 24 de enero de 2011

Early 20th Century

Las calles de París relucían. Los fríos y apagados ladrillos que adornaban y creaban las calles francesas mostraban un particular y resplandeciente brillo al amanecer. La tempranera lluvia había empapado carreteras y caminos al alba, y en toda Francia se respiraba un tranquilo ambiente de domingo otoñal.

El mar se mostraba en su forma más pacífica, en un prácticamente absoluto estado de reposo, absorto en su inmensidad. El viento, en arrebatos de instinto natural, se suicidaba contra las olas, provocando efectos sonoros y dulces escalas cromáticas.

A primera hora, un caballo pura raza caminaba a trote lento, conduciendo así a unos burgueses acomodados en la sociedad, dirigiéndolos y guiándolos por las callejuelas de la capital. De repente, una disonancia en fortísimo, una escala modal, una sensible alterada, una tormenta se ciñó sobre París, el viento dejó de suicidarse para convertirse en el asesino de un mar atormentado, el caballo huyó, los burgueses aterrizaron sobre el mojado y frío asfalto.

París tembló, gritó, desesperó y, como todo, volvió a su cauce. ¿Alguien dudaba que el Si bemol terminaría en Do?

Entonces, me desperté.



Debussy - Arabesque nº1

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