Y mis piernas penden de un inerte continente de razón, de estúpida lógica y pensamientos abstractos. Esperemos a que pase el próximo tren, quizás, la corriente helada que provoque consiga desestabilizarnos lo suficiente como para morir del impacto resultante.
Caminaré, existiré y seré. Con o sin tren, llegaré a mi destino. Las olas del mar me salpicarán. Recorreré aquellos caminos que en su día sirvieron de hogar para mis lágrimas, tendrías que haber elegido a quién atacabas.
-"Protégeme del tiempo, protégeme del riesgo, del mundo, del miedo, de tu soledad devastadora..."
-"No, tu fe nuclear no salvará tu vida, espera conectado mi explosión definitiva, la que apague tu vida."
¿Notas el frío?

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