martes, 6 de diciembre de 2011

Novato en tu actuación

Marc le miró fijamente a los ojos, aquellos ojos que dolía mirar, sintió sus labios, pensaba que el rock que desprendían le pertenecía, le adoraba. Su cuerpo se tambaleó ligeramente y su traidora, aunque brillante, estupidez le devolvió al mundo real. Cada poro de su piel reaccionó, anunciándole el éxtasis de felicidad que conseguía experimentar en aquellos momentos.
Sin despedirse, salió corriendo por la puerta principal, abandonando el backstage y, con él, a aquel efímero amor de invierno. Todavía sentía su perfume, el dulce sabor de su esencia, aquellos delicados brazos que con tanta suavidad habían rodeado su cuello, aún sentía el roce de su cuerpo junto a él.

La luz se desmayó, y con ella, el rock comenzó a fluir.


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